viernes, 13 de noviembre de 2015
ANIMALES DE LOS ESPEJOS
En algún tomo de las Cartas Edificantes y Curiosas que aparecieron en París durante la
primera mitad del siglo XVIII, el P. Zallinger, de la Compañía de Jesús, proyectó un
examen de las ilusiones y errores del vulgo de Cantón; en un censo preliminar anotó que el
pez era un ser fugitivo y resplandeciente que nadie había tocado, pero que muchos
pretendían haber visto en el fondo de los espejos. El P. Zallinger murió en 1736 y el
trabajo iniciado por su pluma quedó inconcluso; ciento cincuenta años después, Herbert
Allen Giles tomó la tarea interrumpida.
Según Giles, la creencia del pez es parte de un mito más amplio, que se refiere a la
época legendaria del Emperador Amarillo.
En aquel tiempo, el mundo de los espejos y el mundo de los hombres no estaban, como
ahora, incomunicados. Eran, además, muy diversos; no coincidían ni los seres ni los
colores ni las formas. Ambos reinos, el especular y el humano, vivían en paz; se entraba y
se salía por los espejos. Una noche, la gente del espejo invadió la Tierra. Su fuerza era
grande, pero al cabo de sangrientas batallas las artes mágicas del Emperador Amarillo
prevalecieron. Éste rechazó a los invasores, los encarceló en los espejos y les impuso la
tarea de repetir, como en una especie de sueño, todos los actos de los hombres. Los privó
de su fuerza y de su figura y los redujo a simples reflejos serviles. Un día, sin embargo,
sacudirán ese letargo mágico.
El primero que despertará será el pez. En el fondo del espejo percibiremos una línea
muy tenue y el color de esa línea será un color no parecido a ningún otro. Después, irán
despertando las otras formas. Gradualmente diferirán de nosotros, gradualmente no nos
imitarán. Romperán las barreras de vidrio o de metal y esta vez no serán vencidas. Junto a
las criaturas de los espejos combatirán las criaturas del agua.
En el Yunnan no se habla del pez sino del tigre del espejo. Otros entienden que antes de
la invasión oiremos desde el fondo de los espejos el rumor de las armas.
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